viernes, 7 de septiembre de 2012
Logos, Ethos, Pathos...
Siempre es importante recordar que somos seres humanos, de origen humano, de esencia humana, colectiva pero individual, irrepetible e incomparable. Yo, cuando hablo, siempre lo hago de cosas sin mayor importancia, siempre de cosas sin sentido, sin sentido, sin sentido. Solo hablo, como parte de la interacción humana, siempre tengo opinión para todo, siempre tengo algo que decir. Siempre. Esté en lo correcto o no. Hablando de la familia, por ejemplo, al ser una estructura conformada por seres humanos que interaccionan bajo los parámetros sociales de determinados roles, que tanto los medios de comunicación, como el gobierno, la iglesia, la ONU orden colectivo se siente con la necesidad y derechos para definir, regular, y catalogar. En lo personal me parece que muchas de esas “participaciones” y análisis son puramente superficiales e innecesarios. Porque resulta que no vienen de boca de ningún experto en el tema, y es por un simple motivo: no existen tales expertos. Cada familia como grupo de interacción es única y perfecta, claro, hay que recordar que muchas veces son los mismos individuos los que no saben como interactuar, pero esto no sucede solo en el ámbito familiar sino que su disfuncionalidad se da en todas sus relaciones sociales, en el nivel que sea. Cuando hablamos de una familia disfuncional, por ejemplo, estamos diciendo que sus miembros son disfuncionales, entre sí y con ellos mismos, no solo en sus interacciones familiares, es decir, para que la familia sea disfuncional, sus miembros tienen necesariamente que “disfuncionar” en otros aspectos de su vida. Ya que la disfuncionalidad forma parte de ellos y no de la familia “per se”. Los roles o papeles que las personas juegan dentro de la familia, ahora tienen límites menos rígidos que antes, y es por ello que definir a la familia resulta siendo tan complejo, ya que la mayoría de las veces se quiere introducir a la familia dentro de un molde rígido en dónde sus integrantes deben de “cumplir” con determinados requisitos. Luego nos dan miles de datos, estadísticas, podamos “definir” a la familia, y en realidad lo único que este proceso nos enseña es a comparar una estructura formada por seres humanos, que se desarrolla a cada momento y y cualquier otra agrupación de definiciones, principios, niveles, estándares, etc.
La familia evoluciona, al mismo tiempo que evolucionan sus integrantes, es también un ser vivo, que nace, crece, se reproduce, y muere. Ya que sin sus integrantes no es capaz de subsistir por si misma y entonces desaparece o muere, o bien que como cualquier célula, logra con la ayuda de su propia “mitosis” su multiplicación, y evoluciona de la manera en que necesita para lograr su propio desarrollo. Al igual que la fecundación, en la familia se une un miembro masculino y uno femenino para crear un nuevo organismo. Que a su vez, y con el paso del tiempo, este organismo creará otra nueva familia, con la ayuda de algún miembro de otra familia. Justo como sucede en el cuerpo humano, el cuerpo genera nuevas células, con nuevas funciones, para crear nuevos órganos y poder realizar nuevos procesos. Y lograr adaptarse al ambiente. Unas nacen y otras mueren. Unas apenas empiezan a formarse y otras ya van entrando a la vejez. Lo que es un poco complicado de reconocer, es que así como en las personas hay distintos accidentes, que se conocen como genética, dentro de la familia también se dan ciertas modificaciones o mutaciones que hacen posible que existan otras características que, sin modificar su esencia, hacen posible la existencia de una familia, que no es que sea un concepto ambiguo, sino que accidentalmente es distinta, pero comparte la esencia primera, es por ello que muchos se atreven a opinar en cuanto a la institución de la familia, pero lo único que pueden compartir es lo que han vivido, o experimentado, en lo personal considero que al hablar de familia solo puedo hablar de mis vivencias, porque de otro modo, estaría hablando únicamente de sus accidentes, por ejemplo: la familia, al igual que otras instituciones sociales puede ayudar a sus miembros a sanar o a enfermar, si y no. Son precisamente las relaciones humanas las que nos pueden sanar o enfermar. Pero ese proceso solo pasa internamente, dentro del ser vivo. De este mismo modo, la familia como institución social, interactua con otras instituciones sociales,
que pueden enfermarla o sanarla. Con sus propios integrantes es capaz de generar los anticuerpos que necesita para sanar, siempre y cuando estos estén provistos de las herramientas necesarias y que a su vez sus necesidades básicas estén siendo suplidas para que pueda trabajar de la manera que le corresponde. El sentido de la familia es la familia en sí. No tiene otra razón de ser mas que el hecho de ser. Ser familia. Con accidentes distintos, pero con la esencia que le corresponde. Yo por más que aprenda a ladrar no me puedo convertir en un perro. La palabra “familia” constituye un sustantivo, y por tanto cualquier adjetivo que le coloque lo que hace es modificar esa “esencia” primera. Por ejemplo, al hablar de familia puedo hablar de familia nuclear, o familia extendida, es como decir, persona de pelo negro, persona de pelo blanco. Esos accidentes tienen una explicación. Son una característica, no constituyen la esencia. Es por eso que creo que el aunque los padres se divorcien, o mueran, la esencia de la familia subsiste más allá de sus miembros, más allá de sus aciertos o desaciertos. Al igual que a una persona que no la podemos catalogar o definir basados en sus éxitos o fracasos. No existen categorías dentro de la familia, solo accidentes distintos. Un hijo adoptado por ejemplo, es un hijo, no hay otra explicación, el adjetivo solo hace referencia a la llegada de ese nuevo miembro a la familia, pero no cambia en nada su importancia dentro de la interacción familiar. Esto se logra solo reconociendo que el concepto de familia tiene pinceladas de carácter espiritual y de trascendencia, que van más allá de lo que el lenguaje nos permite, más allá de lo que nuestra dopamina y serotonina nos quieren hacer catalogar. Por tanto no se puede hablar de familia “sana” o “enferma”, sino que debemos procurar reconocer la existencia de una
situación que permite o no, que sus miembros se desarrollen y crezcan como a cada uno le corresponde, y no con roles y cadenas que obligan a las personas a “cumplir” sus “obligaciones y en base a ese cumplimiento constituir su calidad de vida. La familia es familia mientras es, no mientras hace. La pregunta es ¿qué es “la familia”?
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